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¿Feminidad vs Feminismo?

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Lun, 13/10/2014 - 00:55 -- Amparo Climent

El carácter femenino es muchas veces víctima de su propia condición. Se muestra natural, como un juego desordenado pero repetitivo, un gesto chirriante y en ocasiones involuntario, de clara exposición, escaparate y cosificación de su cuerpo y persona.

¿Hasta dónde llega la feminidad y comienza el feminismo? ¿Cuándo la lícita libertad gestual, verbal, de vestimenta, produce caos y confusión en la propia mujer y en quien la observa? Es llamativo escuchar a mujeres jóvenes expresar que actúan y se visten exclusivamente para ser miradas y admiradas por los hombres. Se sienten vitales y narcisistas, y seguramente rara vez ejercerán autocrítica e intentarán romper el esquema social que abre abismos en la búsqueda de la igualdad de géneros.

Los actos se vuelven contradictorios, pues la libertad nunca debe ser proscrita ni ejercer culpas en quienes ven el feminismo como un concepto que anula la feminidad, pero es peligroso reforzar los juicios y clichés que hacen tambalear los valores que el sentimiento feminista se esfuerza por cambiar, esos hechos a veces sutiles pero amparados por tantos factores socio culturales, que para modificarlos habría que comenzar por la ruptura personal e individual y voluntaria con las estructuras engañosas que la educación equivocada y los condicionantes sociales imponen.

No hay que equiparar feminidad con opresión o sometimiento, no se deben rechazar las características de ser y sentirse mujer, ni considerar que acrecienta la desigualdad y la pérdida de derechos. Pero existe una trampa, la de recluirse en el molde superficial y efímero de creerse princesa, figura de cristal siempre dispuesta a romperse ante los problemas.

No, no es fácil la conciencia feminista, y tampoco el acto de llevarla a cabo sin masculinizar su esencia.

Amparo Climent