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Adelaida Artigado... a un latido de distancia

Imagen de Amparo Climent
Dom, 07/12/2014 - 01:18 -- Amparo Climent

Conocí a Adelaida Artigado una tarde, de casualidad, en el Barrio de El Carmen, de Valencia. Entonces ya sabía de la próxima presentación de su libro “A un latido de distancia”, en la Biblioteca Ferrer i Guardia, de CGT, y decidí charlar con ella ese día para conocer un poco más a una mujer que se describe a sí misma como sencilla, sin complejos ni miedos, emotiva, y también callejera, una mujer que sabe de lo objetivo de la vida, de la simple cuestión de supervivencia, pero que también conoce la realidad íntima de su universo personal, la que la empuja a expresar sus pensamientos y luchar por sus ideales.

Adelaida Artigado nació en 1966, en el barrio de la Parreta de Valencia. Pasó su infancia entre Valencia y la Sierra del Segura, de donde era su familia, y desde muy pequeña demostró su personalidad fuerte y convencida, pues cuando a los 6 años la calificaron en la escuela de deficiente intelectual e indisciplinada, abandonó el colegio para desarrollar su vida en las calles. Se casó muy joven, y muy joven tuvo a sus dos hijos, y en el camino de su vida siempre tuvo muy presente la figura de su madre, Constanza, en palabras de Adelaida, la mujer más sabia que ella había conocido. Adelaida aprendió a escribir a los 27 años, y el año 2009 la descubrió como escritora, cuando una mentira compasiva hacia su madre la llevó a escribir y publicar su primer libro.

Pero sin duda que va a ser ella mejor que nadie, con sus palabras y sencillez, la que nos cuente y desvele como es su corazón, su esfuerzo para buscar la verdad, y la naturalidad de una vida y pensamiento inclinados siempre hacia el lado de los más oprimidos y golpeados.

- Defínete en pocas palabras, ¿quién es Adelaida Artigado?

Soy una mujer sentimental, y también una buscavidas.

- ¿Cómo y por qué comenzaste a escribir?

Comienzo a escribir por una mentira que le conté a mi mamá, pues yo me iba a ir a Marruecos, y entonces, para que ella no se preocupara, pues cada vez que he ido a Marruecos me ha pasado algo, una vez me detuvieron, otra me quedé embarazada del que era mi pareja, otra me diagnosticaron un tumor en el útero, pues se me ocurrió decirles a mis padres que me iba a París porque me iban a editar un libro. Mi papá y mi mamá no sabían escribir y leer, y cuando volví me preguntaron, “¿pero te van a editar el libro?”, yo les dije que la cosa iba para largo, pero a los quince días me volvieron a preguntar, “¿te van a editar el libro?”, y entonces pensé ¡¡ay, caray!!, que tengo que escribir un libro, y eso hice, lo escribí en quince días, y como ellos no sabían leer pues no entendían de lo que trataba.

- ¿Cuál es el origen o la finalidad de tus ideas a la hora de escribir?

El origen o la finalidad de mis ideas para escribir es buscar un mundo más justo, luchar por una sociedad más justa para todos.

- ¿Expresas tu creatividad a través de la palabra escrita?

Yo no me considero artista ni creativa, yo soy una persona normal, mundana, ni soy artista ni quiero serlo, sólo un ser humano mundano.

- “Ligeras como plumas”, escrito en 2009, ¿fue entonces tu primer libro?

Sí, fue mi primer libro por lo que ya comenté antes.

- ¿Para quién escribes?

Escribo para quien me lea, nunca escribo para mí, escribo para que la gente conozca mis pensamientos y las injusticias que hay en el mundo. Es mi deseo de comunicar lo que pienso, intento poner un granito de arena para que la sociedad cambie un poco, y abrir la mente de la gente.

- ¿Cómo haces para interpretar los sentimientos de los demás?

No hago nada, es algo que sale solo, o me llega solo, lo percibo. Te voy a contar una historia, cuando yo era pequeña, los profesores siempre se quejaban de mí, decían que yo era deficiente, que era una mal educada, una contestataria, que no obedecía. Entonces había algo que decía mi madre que me encanta, porque ella respondía, “¿y qué quiere que yo haga?, si es que la niña es así”. Mi mamá siempre decía que a la gente no hay que valorarla por lo que sabe, sino por el corazón que tiene, y me decía que yo tenía un gran corazón, eso para ella era importante, jamás me llamó la atención porque yo no quisiera ir a la escuela, el valor de una persona es su corazón.

- En “A un latido de distancia”, describes las situaciones de violencia e injusticia que se producen en el sistema penitenciario, ¿se trata de una denuncia directa? ¿o es más bien la exposición de unos hechos desde una perspectiva más humana, la tuya?

Pues en verdad es ambas cosas, es una crítica directa porque espero, estoy convencida que este libro lo va a leer mucha gente, muchos miserables, es mi denuncia hacia ellos, pues si hay algo que tenemos muy claro tanto yo como Ediciones Tokata, es el deseo de que el libro entre dentro de las prisiones, es la finalidad, si no, no tiene sentido. Entonces sí, son ambas cosas, por un lado expresar lo que yo siento, y por otro que los miserables conozcan estas denuncias, en este caso a través de mi libro.

- ¿Te ha traído algún tipo de consecuencia el señalar y describir las injusticias del sistema y el poder?

No, ninguna, y no tengo miedo, hace muchos años que yo perdí el miedo, con miedo no se puede avanzar.

- ¿Piensas que hay que estar muy loco, o muy cuerdo para persistir en la búsqueda de la verdad?

A mí siempre me han calificado de loca o anormal, y cuando observo el mundo pienso que es el mundo el que está loco.

- ¿Crees que ese poder violento y de coacción que tiene el ser humano es algo inherente a su propia condición?

Creo que todo lo que tiene que ver con la violencia tiene que ver con el poder, con el dinero y el capital, todo lo mueve el capital, de hecho las prisiones son un gran negocio.

- ¿Cuál crees que es el futuro del sistema penitenciario y judicial?

A mí me gustaría que terminara, acabar con él, yo lucho por ello mediante lo que escribo.

- ¿Has recibido algún premio?

No, afortunadamente no (risas), es que no lo quiero, ni si quiera lo pienso o me lo planteo, no quiero premios ni reconocimientos de ninguna clase.

- ¿Qué opinas de Internet como medio para difundir la literatura?

Por un lado es bueno, pero por otro es bastante malo porque Internet difunde muchas cosas que no son ciertas. Con este libro en concreto, a lo que menos he recurrido es a Internet, pero cuando he querido contrastar la información que yo recibía para escribir, me he dado cuenta que en la web hay muchas mentiras, hay que saber por dónde te mueves.

- ¿Quieres añadir algo más?

Me gustaría que todos y todas lucháramos por un mundo mucho, mucho, mucho más justo que el que tenemos, y que cambiara la situación de las prisiones porque… es el lugar donde los ricos nunca entran y de donde los pobres nunca salen.

Adelaida, con su experiencia, con sus palabras, nos muestra la realidad de una sociedad que maltrata a los desiguales, a los visionarios, a los que han encontrado una fisura entre la apariencia y la verdad, no conformándose sólo con el significado “oficial” de las cosas, sino que las vuelve una con su propia realidad.

Cuando nos despedimos, Adelaida sonríe con el brillo en los ojos que provocan los recuerdos satisfechos, y me dice:
“Cuando era pequeña, estuve viviendo en el Barrio de los Gitanos, de Godella, en las casitas blancas. Fue una de las épocas mejores de mi vida, era feliz, pues los profesores que allí tenía no enseñaban, sino que cuidaban, y para mí eso era una necesidad”.

Gracias Adelaida, eres una mujer auténtica, y en este mundo lo más revolucionario es ser auténtico.

Amparo Climent.