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Bàb el Mandeb: Las puertas del dolor.

Imagen de Oscar Cusano
Jue, 22/01/2015 - 19:00 -- Oscar Cusano

Las puertas del dolor.

Sí, la llave del conocimiento fue el lenguaje, pero, ¿cabe la posibilidad que su simple instauración originó el comienzo de nuestra desaparición como especie?

Según estudios genéticos, los primeros “homo Sapiens” cruzaron con éxito el Mar Rojo para acceder a las colinas reverdecidas del Yemen en búsqueda de comida (me pregunto si el hecho histórico quedó disimulado en lo que narra la Biblia cuando Moisés hizo abrir las aguas).
Sólo existían dos motivos claros de extinción para la humanidad: desastres naturales o cambios climáticos, cualquiera de los dos motivos siempre generaban hambre.

No había deseos de conquistas, ni soñadores, ni la exploración de recursos para acrecentar una riqueza desconocida, jamás pensada, un acumular por las dudas, o por si acaso, eso se inventó mucho después, cuando alguien entrevió la posibilidad de tener más para sí.

Así como podemos investigar nuestro pasado a través del ADN mitocondrial traspasado sólo por la madre, también descubro algo silencioso en nuestros vocablos. Impregnado en el último recoveco de mi conciencia algo me dice que nuestras palabras contienen un secreto oculto, casi confidencial, un misterio que nos es negado, o quizás, no tenemos la menor intención de esclarecer porque no sabríamos enfrentar nuestro destino como género animal.

Dos ejemplos.
Apocalipsis: Según la Real Academia Española de la Lengua, (Del lat. apocalypsis, y este del gr. ἀποκάλυψις, revelación). Último libro canónico del Nuevo Testamento. Contiene las revelaciones escritas por el apóstol San Juan, referentes en su mayor parte al fin del mundo.
Destrucción, Cataclismo Final, etc.
Leamos bien: “contiene revelaciones escritas”.
Sin embargo no proviene del filtro del Latín, nace del griego:
El término griego era “apokalyptein”, de Apo “de”, y Kalyptein, “Esconder”, por lo tanto significa “Libro de las cosas escondidas”
Las palabras dicen una cosa y los hombres entienden otra.
Los griegos decían “secreto”, los latinos transferían el concepto “Fin del mundo”.
¿Cómo saber si fue una equivocación o una manipulación muy estudiada?
La clave salta a tu cara como un perro rabioso.
El libro contiene revelaciones escritas, decíamos.
¿Qué significa revelaciones, revelar?
“Revelare” significa “volver a velar”, “volver a cubrir con un velo”, o sea: “Esconder”, ocultar.
El libro contiene ocultaciones escritas, leo yo.
Lo contrario es “Desvelar” sacar el velo, abrirlo, despojar, liberar.
El hombre primitivo poseía en su inocencia lingüística el sentido de la verdad, nosotros hemos abandonado ése estado de conciencia hace siglos, y el jeroglífico de aquella inflexión donde comenzamos a mentir y mentirnos fue el comienzo del final, porque las palabras contienen mandatos internos que descienden del inconsciente colectivo y soberano, el mismo que nos está haciendo destruir todo aquello que tocamos, no por maldad, es pura y dura ignorancia, analfabetismo de no saber compartir el mundo, así de sencillo.
Han pasado miles de años, cientos de miles, y los pescadores de la costa de donde partieron esos humanos libres escapando del hambre natural, no del hambre embustero de las crisis, siguen nombrando el lugar como ha llegado hasta nuestros días : “Las puertas del dolor”
Encima eran poetas.
Un día, de rodillas, algunos de nosotros le pediremos perdón hasta la última hormiga del planeta.
Los otros, sin enterarse de nada, seguirán jugando en su play station…
“Que la fuerza te acompañe” pensarán, en el silencio tergiversado de sus conocimientos, que nada tienen que ver con aquella sabiduría.