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Caos en Babel

Imagen de Amparo Climent
Jue, 18/09/2014 - 00:48 -- Amparo Climent

Se calcula que en nuestro país un 20% de la población está sometida a niveles de ruido que sobrepasan los considerados adecuados para la salud, convirtiéndose en uno de los mayores problemas medioambientales de graves consecuencias para los casi 30 millones de ciudadanos expuestos a la contaminación acústica.
España se sitúa en el segundo país más ruidoso del mundo, después de Japón, siendo el tráfico, el transporte (aviones, trenes), así como el ruido procedente del ocio (bares, discotecas), los principales emisores acústicos, y donde hay un mayor índice de población forzada a convivir en una situación nada saludable, tanto es así que los afectados pueden sufrir desde importantes problemas de audición, hasta enfermedades cardiovasculares, insomnio, problemas psicológicos, y retraso en el desarrollo cognitivo en los niños.
Sin duda es un importante problema social en el que todos de alguna manera estamos implicados, al producir y “sufrir” el exceso de ruido. Tal vez algunas modificaciones en nuestra conducta cotidiana (limitar el volumen de la música, de la televisión, no producir ruidos molestos innecesarios, utilizar más el transporte público en lugar del privado, etc.) serían suficientes para en cierta medida cambiar y reducir la contaminación acústica y los perjuicios que conlleva.
El ruido nos pone nerviosos, nos altera en nuestra conducta, aumenta la irritabilidad y estrés, y con ello también limita nuestro comportamiento cívico. Seamos conscientes y comencemos a procurar bienestar desde nosotros mismos y para los demás.

Un día conviviendo con el ruido:

Escucho a Pablo Alborán por enésima vez, mi vecino repite la canción una y mil veces en un bucle infinito... y tú, y tú, y tú. El cartero siempre llama dos veces, y tres y cuatro y cinco, no estoy en casa, digo en voz alta, pero seguramente él se empeña en pensar que estoy sorda, y sigue insistiendo con los timbrazos. Escucho la lavadora centrifugando, en dos minutos he de tender la ropa. Un grupo de niños grita bajo mi balcón y el perro del vecino les hace los coros al ritmo de la canción que ya me perforó el tímpano. Por el rabillo del ojo miro a dos de las vecinitas de enfrente, las miro, pero sobre todo las oigo, se ríen apoyadas en la ventana, con una risa histérica, de niñas de asfalto que se creen pijas destinadas a vivir como comunes mortales. El tubo de escape de una moto resuena en una calle demasiado estrecha para el infierno, demasiado ancha para el pensamiento..., mientras una puerta, tal vez rebelándose a este himno de aullidos, quizás ahogada por una máscara retorcida intenta poner punto y final de un sólo golpe a tantos sonidos paganos y desobedientes, a toda una generación del ruido apropiándose del espacio. Sólo hoy el dial de la radio me devuelve una voz que conozco, sonrío. Cierro los cristales, la lavadora terminó de centrifugar, me muerdo el labio mientras canturreo bajito... y tú, y tú, y tú.
Babilonia está en quiebra, esta torre de Babel, liturgia decadente de sonidos ha perdido todo su esplendor.

Amparo Climent

Comentarios

Enviado por Luxemburgues el

Hacía tiempo que no leía un artículo sobre ruido menos documentado...mana collons

Enviado por Femina el

Yo no soy ninguna experta en ruido y es un tema sobre el que no he pensado demasiado. No sé si las cifras y las soluciones que plantea están bien o mal. Pero leer el artículo me ha hecho reflexionar sobre el tema y muchas veces eso ya es un gran paso. La forma en la que narra la parte final me ha gustado mucho.

Enviado por bamara el

Hola!No sé si documentado o no, la verdad...Tampoco sé si el objetivo de la autora era otro que hacernos disfrutar con la lectura...

A mí me ha gustado, me ha resultado curioso y por desgracia, me siento bastante identificada con la parte de "Un día conviviendo con el ruido". Quién no?!!! Y opino 100% que el ruido nos hace vivir más estresad@s, si cabe.

Of course, pa gustos, colores ;)