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Con y sin mordaza

Imagen de Raquel Andrés Durà
Lun, 15/12/2014 - 22:08 -- Raquel Andrés Durà
Gema Palomo, activista de la PAH procesada por la protesta en el Senado en 2013

¿Qué tienen en común los desahucios y la energía nuclear? Aparentemente, podríamos decir que nada. Pero sí: protestar contra ellos te supone, como mínimo, ir a juicio. No hablamos todavía de la Ley Mordaza, sino de dos acciones que se remontan a unos años antes, una a 2011, y la otra, a 2013, y que ahora se enfrentan a las represalias de la maquinaria represora estatal.

Protesta en Cofrentes

Del 4 al 11 de diciembre, como si de un festival se tratase, tuvieron que personarse, a diario, diecisiete de las personas que estuvieron presentes en la acción de protesta de Greenpeace en Cofrentes (Valencia) el 15 de febrero de 2011. Fueron muchos los que estuvieron allí, pero 17 a las que han sentado frente a la jueza por haber pintado 'Peligro nuclear' en una de las torres de refrigeración de la central nuclear. Uno de ellos, un profesional de la información: el fotógrafo independiente Pedro Armestre que, ese día, se encontraba allí haciendo su trabajo para la agencia de noticias France Presse (AFP). Los acusados se enfrentan a penas de cárcel de casi tres años y a indemnizaciones de 360.000 euros.

Pedro Armestre decía, tras el primer día de juicio, que todos los encausados eran personas "normales". Padres de familia, mujeres trabajadoras; todos comprometidos con el medio ambiente, sin más. Él, uno más dentro de esa normalidad. Solo hacía su trabajo. No podía contar mucho más porque la jueza les había pedido silencio para evitar "juicios mediáticos paralelos", pero sí se aventuró a decir que, si él o alguno de los activistas acababa en la cárcel, la justicia le decepcionaría mucho. Porque, insistía, él es inocente (y por su mirada uno podía aventurar a que su confesión la extendía al resto de acusados aunque, claro, no podía hablar en boca de ellos).

Los denunciantes eran el Ministerio Fiscal, Iberdrola y los guardias jurados del recinto que estuvieron presentes aquel día. Se les acusa de desórdenes públicos, daños y lesiones. En ello entra la increíble historia de que el fotógrafo portaba una radial con la que cortó la barriga de uno de los guardias.

Protesta en el Senado

El 8 de mayo de 2013, el Senado aprobaba el decreto ley de medidas urgentes para reforzar la protección a los deudores hipotecarios. Es decir, un intento de recoger las peticiones de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que exigían el cese de los desahucios, la dación en pago y el alquiler social. La ley convirtió la demanda social en papel mojado que se tradujo en una moratoria de dos años para casos especiales de riesgo de exclusión social (procrastinar el problema, sin más).

Por ello, varios activistas procedentes de PAH's de diferentes ciudades del estado español protestaron en la Cámara Alta con una pancarta. Cuando la enseñaron, ordenaron desalojarlos de la sala, tras lo cual gritaron proclamas contra los desahucios. Resultado: cinco acusados por "amenazas de muerte al portavoz del Senado" (hay vídeos como este en el que cada uno puede comprobar por sí mismo el mensaje de los gritos: http://www.telecinco.es/informativos/nacional/Desalojo-Plataforma_de_Afe...).

El pasado 4 de diciembre juzgaron a la última persona encausada (Gema Palomo, de Valencia). Ahora, la Audiencia Nacional dictará la sentencia para todos ellos.

Personas sentadas en el banquillo de los juzgados por reivindicar derechos (a la defensa del medio ambiente, a la vivienda digna) que confluyen en uno mismo: el derecho a la protesta, a manifestarse. Lo que aquí hemos hablado todavía no se rige por la Ley Mordaza. En Benimaclet, un mural pintado con algunas de las sanciones económicas que suponen gestos como grabar manifestaciones o hacer deporte en espacios públicos ya ha supuesto este pasado fin de semana la retención e identificación de las personas que participaban en el acto.

Es solo el principio. Como decía el fotógrafo Pedro Armestre, una multa de 30.000 euros a una "persona normal" supone anularla, eliminarla del sistema, disuadirla de volver a participar en actos de protesta. Actúan con la doctrina del shock. Quieren poner rejas en la calle porque saben que es el espacio de protesta más efectivo, pero sigue siendo de todos. Salgamos, paseemos, charlemos, debatamos, reunámonos, unámonos. En la calle, como siempre.