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Esto a Freud le encantaría (teatro de investigación)

Imagen de Oscar Cusano
Lun, 12/05/2014 - 01:45 -- Oscar Cusano

“Un sueño es la realización alucinada de un deseo”
Sigmund Freud

Ficha artística: Anna Kurikka (Finlandia) y Sara Grumbrecht Real (Alemania),
con la colaboración de Ita Aagaard.
Calle Barraca, 35 – Donativo: 3€.
Cabanyal Íntim 2014: “Entre la realidad y el deseo”

La vivencia misma de participar en Cabanyal Íntim es muy parecida a la experiencia onírica: no todos los días uno se agrega a veinte personas que ni conoce, o participa de una catarsis en conjunto donde el aparato sensitivo queda sin muros tecnológicos, desnudo de prejuicios, y mucho menos en medio de una residencia desconocida, repleta de rincones y olores extraños, pero eso es lo bueno, desestabilizarse esos treinta minutos culminantes.
Los veinticinco espectadores nos acomodamos dentro del salón y quedamos en absoluto silencio.
Era la hora, la hora de comenzar a soñar.

Una canción preciosa asciende desde la escalera, un personaje femenino se inclina, compone una melodía con su letra pero en un idioma que suena insólito, inusual para un latino, una y otra vez, una y otra vez, su voz es preciosa, casi maternal.
La segunda protagonista aparece por arriba, baja los escalones comentando que los otros, “los de arriba”, no están, prestamos atención a cualquier ruido que los delate pero no están.
Ambas, sentadas en el sofá, acomodan la ropa mientras hablan de su oficina y de sus cosas, el ritmo escénico crece, nos lleva a situaciones cambiantes, irreales, “No hay máscaras, hay prisiones”, o “Amor tradicional”, un espejo nos devuelve otra imagen ¿o es la misma?, ya no lo sé, conversan sobre “otros sitios”, debe haberlos, tiene que haberlos, debe existir un lugar para compartir filosofías, necesitamos que los haya.
De pronto parece que “los de arriba”, aquellos que deciden nuestras ilusiones, han regresado, pero no, falsa alarma, no se los oye.
Como de la nada se arma una propaganda en el cuarto escalón, ¿o era el quinto?, las ahora dos publicistas nos anuncian: “La higiene del alma que tú te mereces...Alma putsch!!!” (¿será alemán? ¿putsch, golpe?), no lo sé, no me da tiempo a razonar, no se puede razonar porque el espejismo avanza con sus muchas visiones, aunque ahora me hablan de mujeres ejemplares, capaces de estar espléndidas desde la mañana hasta la noche, “los de arriba” no están, así que revindican las sentencias sobre la esposa perfecta, la madre perfecta con su reloj biológico puesto en hora, con sus casting de pelos y cejas perfectas...
De pronto el espacio se precipita, despertamos en aplausos y sonriendo.

“No hay máscaras, hay prisiones”, la frase es fantástica, creemos escondernos pero vivimos enjaulados día a día sin saberlo, sin embargo nuestro yo interno nos convence que sólo es un escondite pasajero, circunstancial, pero no es cierto, somos prisioneros de nosotros mismos.

En realidad no sé si estuvimos allí o éramos el sueño de una casa en el barrio del Cabanyal.

Anna y Sara son estupendas actrices que manejan un texto consensuado, un collage de palabras investigadas en individuos comunes, y logran su objetivo, vaya que si.

Debo reconocerlo, ni siquiera haber nacido en Buenos Aires me ha inmunizado de este delirio teatral.