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Final de Dama

Imagen de Amparo Climent
Dom, 30/03/2014 - 16:18 -- Amparo Climent

Aparecen las preguntas, se buscan claves, avanzamos hacia el futuro elaborando tácticas, nos sentimos peones tras el negro y el blanco, extraviados en la parte más complicada, pero también la más bella, nuestra mente se activa y mil combinaciones asombrosas se movilizan para ayudarnos en la estrategia. Y en esa maraña de oportunidades surge una figura poderosa y dominante.

Cuando la historia se convierte en el mecanismo a través del cual aprendemos a comprender y apreciar el pasado, y con él el proceso de evolución que nos sitúa en el presente, es cuando realmente se enriquece no sólo nuestro conocimiento, sino también nuestro espíritu. En ese engranaje tan especial de investigación y búsqueda, ese camino que a veces contiene más sombras que luces, es fascinante encontrar personajes muchas veces desapercibidos para la gran mayoría de la gente, individuos enigmáticos y casi anónimos, y que sin embargo con sus obras y actos han contribuido al progreso de la sociedad con sus aportaciones.
Éste es el caso del autor valenciano Francesc Vicent, que en el año 1495 publicó en la ciudad de Valencia el “Llibre dels jochs partits dels schacs” (Libro de los juegos y partidas de ajedrez), un tratado sobre ajedrez moderno escrito en valenciano y que ostenta el honor de ser el primero impreso en el mundo.
Lo revolucionario de esta obra, y la gran contribución que representó para el juego del ajedrez actual, reside en que en el incunable se detalla la introducción de una figura clave, la reina o dama, transformando a la que antes se conocía como “alferza”, una pieza con menor capacidad de movimiento, y que de alguna forma pasó a simbolizar a la reina Isabel la Católica y su papel en la dirección del país. Previamente, unos años antes, se había publicado en pleno Siglo de Oro Valenciano, una obra poética titulada “Schacs d’amor” (Ajedrez de amor), un poema concebido como una partida de ajedrez escrito por Francisco de Castellví, Bernardo Fenollar y Narciso de Vinyoles, y es en este manuscrito de autores valencianos donde aparece por primera vez la figura de la dama, que más tarde Francesc Vicent definiría en su libro con los movimientos y reglas que perduran en la actualidad, y que supuso la gran revolución del ajedrez en el siglo XV, diferenciándolo del juego arábigo y otorgándole más medios para la estrategia.
Lamentablemente, con el paso del tiempo, se han ido perdiendo todos los ejemplares impresos que existían, siendo el último un volumen que desapareció en 1811 durante la Guerra de la Independencia Española.
La figura de Francesc Vicent sin duda encierra retratos hasta ahora desconocidos, pero en los últimos años han ido apareciendo algunos datos interesantes sobre su persona, como el que apunta Rafa Marí, periodista y ajedrecista, a raíz del descubrimiento de un documento conservado en el Archivo de Módena en el que se apunta a Vicent como posible profesor de ajedrez de Lucrecia Borgia en el año 1508, y al que se describe literalmente como “Francesco Spagnolo maestro de schacs”.
El mundo del ajedrez es apasionante, y Francesc Vicent contribuyó de manera notable a vitalizar un escenario donde pareciera que la vida misma cobra sentido.

Acechando tras estos pasajes de nuestra historia, casi nos podemos sentir observadores de alguna misteriosa partida de ajedrez, asistiendo en silencio a una figurada batalla en la que procuraremos no perdernos hasta descubrir el final: jaque mate.

Amparo Climent