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La credibilidad política (El síndrome de Medea)

Imagen de Oscar Cusano
Vie, 16/05/2014 - 01:22 -- Oscar Cusano
Foto:Amparo Climent

Foto: Amparo Climent

El síndrome de Medea

“Es, pues, necesario que el orador esté dotado de buen sentido ante todo, y aún,
admitido esto, no está probado que haga lo que quiere”
Platón

¿Qué relación existe realmente entre un pueblo y sus gobernantes?
Conozco todos los tópicos, no hablo de eso, además de los intereses sectarios que son muy complejos de explicar por su entramado, hay otra visión que me gusta, me sirve para entender una forma diferente de argumentarlo a personas que no tienen idea de qué va la cosa.
Por otro lado, lo que muchos dirigentes no comprenden (no quieren, lo sé), o no pueden divisar a futuro, y más allá de lo meramente político, es documentado perfectamente en el psicoanálisis.
Mi humilde concepción del mundo supondría desterrar toda jerarquía, pero eso no me impide analizar el presente tal cual es.

Intentar modificar, cambiar, transformar de raíz las estructuras sociológicas y económicas de un país, como por ejemplo la manera de ganarse la vida, el status alcanzado, incluso el mundo recóndito de lo emocional que marca la pertenencia de una persona con el lugar donde nació, variando de cuajo los modos de subsistencia y pretender que nada le sucederá a la clase dominante, o que no se sufrirá consecuencias o responsabilidades electorales, créame, es un acto de auto sabotaje, o simple artimaña.
Todos sabemos que lo sucedido es una estafa de tres viejos pillos conocidos, pero no estoy tan seguro que algunos lo adviertan, porque el grado de complejidad de la ingeniería financiera empleada se puso en marcha hace muchos años.
Sin embargo, posicionados en un estado del bienestar mental, que es el lugar desde donde mucha gente considera el hoy, y que no sabe como parar el tiempo para dejar atrás la crisis y seguir tan dichosos, yo veo con sumo interés características propias de un pueblo por debajo de otro.
Eso que se ve por debajo no es lo mismo que la ingenua representación de la tele.
Habla con otros europeos y verás lo que piensan, y es que ya damos pena.

Las reglas del juego eran tan claras, tan marcados estaban los límites en el epicentro tolerable de los ciudadanos, que no pueden ser ahora discutidas y menos recortadas, o ni siquiera ponerlas en duda sin enfrentarse a la lógica desesperanza.
El poder lo intentará de cualquier modo, dirá lo que sea para justificarse, inventará, sembrará de fantasmas el escenario social, hasta puede que envíe gente inocente a la cárcel, grave error, sin embargo, a pesar de la apatía o el desánimo, tanto de la base como en lo elevado de la pirámide, más temprano que tarde, fracasará.
Aguantarán mientras se mantenga el paradigma que lo sustenta, quizás un tiempo más, pero luego, a medida que sus habitantes modifiquen en silencio su manera de conceptuar, terminaran por claudicar y todo el conjunto evolucionará hacia otro estadio.

En la seguridad que provoca el ser mandado se han elegido las virtudes del amo y se espera de él, irrisoriamente, las más ilustres demostraciones de actos fraternales, es una pantomima de ambos lados, no se equivoquen.
También es cierto que el término “carisma” ha sido confundido con “Buena imagen”, populismo irracional en manos de algunos publicistas, mercenarios de la mala política muy de moda por los 70´ u 80´ en todo el mundo, promovidos por los mismos grupos económicos. Que avispados son, no lo podemos negar
Lo que persiste es el sistema, no sus administradores.
Pero, ¿en qué consiste la mejor democracia posible? ¿Acaso existe esa democracia?
El secreto de la fascinación política debe gravitar, a mi modesto criterio, en una universalidad que no deje confusión en sus gobernados, que trasciende el tiempo y cuyo único fin es la unidad de lo material con el espíritu que lo contiene.
“Comer sí, pero con alegría”, ése es el líder verdadero al que toda la gente seguirá hasta al mismo infierno si fuese necesario.
No lo apoyo, sólo muestro una mentira más llevadera, pero aquí ni eso.
La vieja manera de hacer política se muestra ya obsoleta, los que realmente mandan en el mercado lo saben y se deben estar preparando para reemplazarlos, no lo dudo.
Cuando un doblemente falso conductor intenta recorrer ese camino sin saber cómo, simplemente no puede, no lo logra, y en su desesperación mesiánica, se rodea de más falsos profetas. Así comienza la espiral invisible, apenas perceptible por ellos y la gente, y aunque muchos creerán ganar, la curva del caracol le tiene reservada el peor castigo, el ostracismo cuando se vayan.
Es entonces cuando el mismo poder que los ha subido a la cima de la popularidad los abandonará por otros, los desecha, los descarta. Ya no les son útiles.
La memoria colectiva no olvida porque esos recuerdos horribles se heredan y no perdonan.
El efecto hipnótico de las elecciones son exactamente esto que digo.

El Síndrome de Medea engloba una serie de trastornos o repulsión hacia los hijos y que lleva a quienes lo sufren a eludir su responsabilidad paternal, se desentienden de sus compromisos como proveedores del clan, tanto en la alimentación, estudio o la salud, en algunos casos distorsionan la percepción de la realidad hasta llegar a sufrir psicosis alucinatorias que convierte a sus hijos en monstruos o como si éstos pretendieran dañarlos, en los casos más bajos se llega a dejar literalmente plantado a los descendientes.
No existe una cura, lo mejor es iniciar un tratamiento apartado para que el paciente no enfoque la propia invención de sus temores y castigue a quienes le rodean.

En muchos consultorios psiquiátricos suele oírse a jóvenes decir a sus progenitores:
“No me vale que me abandones ahora para que estemos mejor en el futuro, nunca te lo perdonaré, si algún día me necesitas, y te aseguro que me necesitarás, jamás me tendrás a tu lado, jamás”

En la gran familia española, nadie enterrará cada minuto de dolor sufrido, porque seis millones, son muchos millones sin trabajo.

Hoy mismo intentaba explicarle todo lo dicho a un amigo que llego de l´ Universitè Paris-Sorbonne para hacer un trabajo de campo aquí en Valencia, porque no pueden entender cómo no ha salido todo el mundo a luchar por sus derechos.
No obstante creo que en Francia y Bélgica están muy preocupados en que les llegue a ellos mismos.
Allí se opina que la sociedad civil ha sido rota y que tendrá resultados en toda la zona euro con efectos muy preocupantes.
Del otro lado envían investigadores para comprender la situación.
Aquí se fijan en los Twitter.
No se preocupen, no hay vulgaridad que dure cien años...ni manos que la sostengan.