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Los evangelios apócrifos del capitalismo

Imagen de Oscar Cusano
Mar, 21/10/2014 - 01:38 -- Oscar Cusano

Cuenta Julio Cortázar que Edgar Alan Poe utilizó su “teoría periférica” que consiste en abandonar el epicentro central de una investigación y desarrollar otro eje de contorno, un rodeo de la pesquisa que nos brinda una visión de la puerta trasera de la información cuando la entrada principal está cerrada o negada, así que se dispuso a desentrañar un crimen ocurrido hacía más de veinte años y que se encontraba archivado en un callejón sin salida tanto en la policía como en los periódicos locales.
Una joven mujer había sido asesinada en un rincón de un conocido lugar de paseo junto al río del pueblo.
Se tomó testimonio de todos los testigos, se indagaron numerosos sospechosos, se siguieron las más excéntricas pistas, sin embargo en poco tiempo ningún indicio tuvo una salida.
Lo que el famoso escritor norteamericano hizo fue algo aparentemente simple pero que sin embargo requiere de la capacidad de análisis necesaria para hallar la verdad:
Dos décadas después buscó en las hemerotecas los diarios posteriores al hecho, analizando minuciosamente las noticias del asesinato, llegado al punto de estancamiento repasó todas las secciones hasta llegar a un apartado de “Objetos Perdidos” donde se denunciaba el hallazgo de un pequeño velero a pocos kilómetros del lugar de los hechos, la embarcación tenía un nombre y el nombre un dueño: el mismo novio de la víctima que no pudo explicar la situación hasta que confesó su delito contribuyendo al esclarecimiento.
Hasta aquí la descripción que me ayudará a dilucidar mis dos propias preguntas.

Las sociedades de seguros no ambicionan riesgos.

Una conocida compañía de seguro internacional con sede en Inglaterra y veintiocho sucursales en España y otras doscientas en U.S.A., está poniendo toda la carne en el asador en la creación innovadora de un producto para las corporaciones multinacionales de bienes maíces que están comprando el deshecho de la burbuja inmobiliaria, y de los desahucios, claro.
De momento están teniendo continuas reuniones con todos los políticos de todos los partidos, con los funcionarios del Registro de la Propiedad y de las oficinas españolas del seguro, en fin, están intentando intervenir en los estamentos del gobierno con un desparpajo al menos sorprendente para este colaborador.
¿Dónde están los salmos de la Biblia capitalista de la libertad de empresa?, ¿las alabanzas y versículos de la competitividad y el riesgo empresarial?
A esta altura del proceso creativo y transformador del sistema capitalista, la palabra “honestidad” directamente no existe.
No busqué en los valores del consorcio, miré qué están haciendo, sencillamente.

La innovación es una reforma de lo conservador.

Mientras los desempleados llenamos con nuestros datos personales los apartados en las páginas web de las agencias de trabajo, mientras la población permanece en acecho por el virus del Ébola, de las tarjetas opacas, de la corrupción generalizada, etc., una de las famosas “Info” ha organizado un encuentro entre los requeridos “emprendedores” con los prestigiosos Fondos extranjeros de financiamiento e inversión.
Tres mil proyectos presentados, mil aspiraciones concretadas, con el setenta por ciento de españoles acreditados, y el treinta por ciento de latinoamericanos y, oh sorpresa, de israelíes, todos reunidos en la la Plaza de las Ventas de Madrid, en el barrio de Salamanca, siempre hablado en exquisito inglés sin traducción simultánea, con “diez mil apretones de manos” se firmaron el cincuenta por ciento de los “business”.
Las glorificaciones del jubileo económico se hacen en perpetuo secreto ecuménico, y sus piadosos feligreses encuentran en los monasterios de lo privado, en sus oratorios al público, con sus santuarios de consumo y la libre práctica de sus evangelios comerciales, la mejor protección a la hostilidad que representan los derechos de la gente.
La concentración del poder mercantil consiste en romper las regulaciones y las mínimas normas de convivencia social y ambiental, de eso se trata el TTIP, no de otra cosa.
La idea gravita en presionar, dividir y desproteger, se trata de juntar la mayor cantidad de lobbies posibles para beneficiarse a cualquier precio todopoderoso y salvador y sin ninguna misericordia.

Pero este proceso evolutivo del capitalismo se nutre fundamentalmente de la modificación minuto a minuto del ritmo político, de la situación imperante hoy, ahora, se cimienta de corregir cualquier posible escenario resbaladizo, y si la situación política se torna peligrosa se hará uso de todas y cada uno de los pecaminosos escándalos del morbo popular, en esto consiste el nuevo tiempo, el nuevo orden, el viejo gatopardismo indecoroso, bizantino en sus resultados.
Y si bien las innovaciones del capitalismo descansan en las tecnologías de vanguardia salidas de las universidades del mismo pueblo, me cuestiono, ¿dónde están nuestras propias innovaciones estratégicas?, ¿en Guanyem?, ¿en Podemos?, ¿en la izquierda tradicional?, ¿en el anarcosindicalismo?
Pregunto: ¿Dónde?

Poe me diría con una mueca filosa en su sonrisa: …”Con su ayuda ocupábamos nuestras almas con ensoñaciones, leíamos, escribíamos o conversábamos hasta que el reloj nos avisaba de la llegada de la verdadera oscuridad”…(Los crímenes de la calle Morgue)